Revista Bioreview Edición 7 - Marzo 2012

BIODIAGNOSTICO

 

La Educación como Base de la Calidad en el Laboratorio Clínico

5° Ciclo Internacional de Conferencias de la Calidad Resumen de la “Reunión de Expertos” Mesa de trabajo 3: María Eugenia Abrego (Panamá), María Isabel Álvrez (México), Patricia Bechi (Argentina), Julie Cuesta (Republica Dominicana), Martha Gallego (Colombia), Vilma Herrera (Perú), Gustavo Maccallini (Argentina), Gisela Mercado (México), Stella Raymondo (Uruguay), Lina Romero (México), Rosa Isabel Sierra-Amor (México) Coordinador, Rocio Moreno (México) Asistente Coordinador Adjunto.

Fuente: TakeControl. Comunicación Trimestral del Grupo de Diagnóstico Clínico (CDG) de Bio- Rad Latinoamérica. Control de Calidad para el Laboratorio Clínico, Año 7, N° 22, Junio 2011. Pág. 2-4

Una de las preguntas más importantes que como profesionales de laboratorio clínico nos debemos hacer es ¿qué tan importante fue la educación que tuvimos?, como la base de la calidad de los laboratorios clínicos en la actualidad. Indispensable y necesario fue el contar con el entrenamiento adecuado para mejorar el desempeño y la calidad del trabajo diario en el laboratorio. Sabemos que los laboratorios son esenciales para el diagnóstico, el tratamiento, y la prevención de las enfermedades, por lo tanto, no solo será importante sino obligatorio tener una buena capacitación. Es por eso que, en el ambiente laboral donde otros aspectos específicos son esenciales, y que forman parte importante de las tres fases: pre-examen, examen y postexamen, tales como son la toma de la muestra, el etiquetado del material, el transporte de los tubos, el registro de los pacientes, el proceso analítico y los informes de los resultados, por mencionar algunos, sea preciso tener un adecuado entrenamiento y capacitación.

La ISO 15189 define al laboratorio clínico en base al tipo de servicio que otorga: “para el examen biológico, microbiológico, inmunológico, químico, inmunohematológico, hematológico, biofísico, citológico, patológico u otros materiales derivados del cuerpo humano, con el propósito de proporcionar información para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la enfermedad, o la evaluación de la salud de los seres humanos, los cuales pueden proporcionar un servicio de consultoría cubriendo todos los aspectos de un laboratorio de investigación en el laboratorio incluyendo la interpretación de resultados y el consejo para investigaciones apropiadas posteriores” (1).

En esencia, un laboratorio clínico es útil para descubrir las fases sub-clínicas de la enfermedad, y muy importantemente, nos ayuda a verificar un diagnóstico sospechoso, o para obtener información sobre una enfermedad; y también para darle seguimiento a un tratamiento, o para conocer la respuesta terapéutica a un fármaco.

Pero, como el campo del laboratorio es muy amplio, y requiere de un proceso de calidad y de profesionales con una buena educación universitaria, debemos preguntarnos, ¿cuáles son los requerimientos mínimos de educación para un profesional de la salud que trabaja en un laboratorio clínico? Para poder contestar esta pregunta, el grupo conformado por profesionales de los países de la región de América Latina presentes en la reunión de expertos realizada en Cancun, Qro. México en junio 3 y 4 de 2010, discutieron las cualificaciones del profesional de laboratorio para llenar los requisitos necesarios para trabajar bajo las más estrictas normas de calidad.

Para ello, comenzamos definiendo esas cualificaciones, llegándose a la conclusión, de que un profesional de laboratorio debe ser inquisitivo, flexible y adaptable al medio ambiente laboral, al mismo tiempo debe ser dinámico y decidido para realizar su trabajo acorde a un tiempo de respuesta asignado por el laboratorio para la entrega de los resultados.

Debe también, tener la habilidad de comunicarse con sus pares, de administrar al personal bajo procedimientos éticos definidos por su organización, dentro de la formalidad y la habilidad para conducir su trabajo acorde con las expectativas deseadas. Estas características deben formar parte también de la currícula universitaria para poder cubrir el perfil del profesional de la salud dedicado a los análisis clínicos.

Como consecuencia lógica ¿quién deberá dirigir al laboratorio clínico? Un laboratorio clínico debe ser dirigido por un especialista en análisis clínicos quien además de responder a las necesidades de su organización, asuma la responsabilidad de desarrollar programas de educación continua para el personal a su cargo, y para sí mismo(a). Seleccionar y evaluar a sus colaboradores, así como a los laboratorios a donde envíe muestras a procesar, como son los laboratorios de sub-contratación. De igual manera, seleccionar a los consultores médicos, químicos y administrativos que brinden apoyo al laboratorio clínico que dirige; seleccionar a los proveedores de los programas de ensayos de aptitud a los cuales el laboratorio esté registrado, implementando y poniendo en marcha programas de seguridad para los trabajadores y para el eco-entorno del laboratorio en donde se trabaja.

Entonces nos surgió la siguiente pregunta, ¿necesitaremos contar con profesionales certificados?

Los beneficios de contar con profesionales cualificados a través de la certificación será el obtener el reconocimiento de sus pares y el aumentar la credibilidad entre los empleadores, colegas, y usuarios de los servicios. La certificación es un factor importante para identificar profesionales competitivos, con un mejor conocimiento técnico y por consiguiente, la organización que

lo emplee recibirá como compensación el reconocimiento público, lo cual permitirá que los profesionales certificados sean acreedores de una mejor remuneración salarial. Los empleadores y las organizaciones siempre buscan contar con profesionales con buenas cualificaciones, ya sea a través de su trayectoria o de un examen de conocimientos emitido por un Consejo de Certificación (2) que potencialmente puedan ser líderes de grupos de trabajo, y cuya actividad incremente la credibilidad del servicio otorgado, y por lo tanto, de fe de la competitividad ante los usuarios de los servicios y ante la comunidad médica y gubernamental. La certificación también da elementos certeros para distinguir entre los profesionales con antecedentes laborales, y aquéllos de nuevo ingreso, mejorando la productividad y de manera considerable un ahorro en el gasto generado por los servicios que otorga un laboratorio clínico.

Finalmente, un asunto aun más detalladamente discutido por el grupo, fue en relación a las necesidades regionales para desarrollar recursos humanos para el laboratorio clínico que incluyera el entrenamiento adecuado y los correspondientes estudios de posgrado en el área de laboratorio clínico, así como de investigación aplicada, con publicaciones de los hallazgos encontrados, tanto a nivel nacional como internacional y que sentaran las bases del reconocimiento mundial. Por otro lado, el aplicar regulaciones y normas nacionales e internacionales, así como desarrollar programas para promover la importación y exportación del conocimiento, de intercambio tecnológico, y la mejora en la comunicación verbal, y en la implementación de los sistemas de informática, nos ayudaran a desarrollar programas locales y nacionales que a su vez sirvan para el entrenamiento de los profesionales de América Latina, lo que beneficiará al sector salud de nuestra región. Sin embargo, aún nos quedaba una pregunta más por resolver ¿cuál sería el mejor camino para educar a los profesionales del laboratorio clínico? Creemos que durante el periodo de orientación en el laboratorio, los profesionales recién contratados requieren de entrenamiento interno y externo; y antes de responsabilizarse formalmente, pasar por un entrenamiento de uno a tres meses. Este entrenamiento debe ser continuo y en base a un programa de actividades establecido por el supervisor o director de laboratorio.

Este mecanismo servirá para verificar que las responsabilidades asignadas fueron puestas en marcha por el nuevo personal, y definirá si requiere de un entrenamiento más detallado.

Otra vía, sería el proporcionar educación continua una vez al año de manera interactiva, con teoría y práctica, así como participando en

foros científicos, y realizando visitas a los laboratorios locales o nacionales que cuenten con una infraestructura de mayor complejidad.

Reforzar el intercambio de programas de entrenamiento en el extranjero dentro de la región, facilitará el que las organizaciones establezcan nuevos indicadores de calidad en los laboratorios clínicos de América Latina.

Recientemente, un estudio multidisciplinario con base en Croacia y donde participaron varios países europeos y uno de América Latina fue utilizado para evaluar el desempeño de la fase extra-analítica o pre-examen. A través de un cuestionario bien establecido sobre indicadores de calidad, se llegó a la conclusión de la urgente necesidad que tenemos en mejorar la atención que proporcionamos al paciente mediante un sistema de seguimiento efectivo, el cual permita prevenir y reportar los errores, así como implementar las estrategias necesarias en la evaluación del manejo de los riesgos (3).

Otro trabajo que se inició en Uruguay, estudia a los factores que afectan la calidad de las prestaciones de un laboratorio clínico (LAC), y que están en relación con el nivel de educación tanto de los Directores Técnicos como de los

restantes profesionales y técnicos. Los programas de educación continua para todo el personal, y los programas de entrenamiento para el personal de nueva contratación.

En este trabajo se pretenden también evaluar otros factores, como son por ejemplo, la calidad de los materiales usados en el laboratorio, el equipo empleado, y muy importantemente, la manera como se establece el sistema de calidad en el laboratorio. Aunque ambicioso, este análisis proveerá información respecto a las causas de los problemas más relevantes, la cual servirá para ayudar a promover la mejora de la calidad de los estándares y bajos los cuales nos regimos, que se fundamentan en la educación como la base de la calidad en los laboratorios clínicos (4). Indudablemente, la certificación de los profesionales de laboratorio clínico será una parte fundamental de las cualificaciones del profesional y un factor importante para evidenciar la actualización del conocimiento durante los años de desempeño profesional.

Sabemos que la ISO 15189, establece otros requisitos para los laboratorios clínicos, donde la competitividad forma parte importante del entrenamiento de un profesional del laboratorio clínico. Las competencias humanas son importantes para concebir profesionales líderes y que participen y colaboren en grupos de trabajo, tengan una buena habilidad para comunicarse, y desarrollen tareas administrativas, participando de manera innovadora en la mejora continua de un laboratorio clínico.

Por supuesto, también debemos considerar los programas ya establecidos, y que han probado ser satisfactorios en el entrenamiento y preparación de los profesionales, por ej., en Argentina, el plan de entrenamiento implementado en un laboratorio en particular se realizó porque habían detectado una deficiencia importante en conocimientos de calidad en general en el laboratorio en profesionales que ingresaban al mismo, así como en profesionales de instituciones hospitalarias del ámbito público del sector de guardias de los laboratorios (5). Esto mismo debería hacerse con las nuevas tecnologías, y la mejora de la seguridad laboral y ambiental, sin dejar de considerar otros aspectos como son la veracidad de las mediciones, y la visibilidad del profesional del laboratorio clínico y de la organización ante los usuarios de los servicios que otorgan. Es por eso que el entrenamiento y los estudios de posgrado, son premisas importantes para obtener reconocimiento y para permitir la continuidad del sistema por un largo periodo de tiempo y en condiciones de calidad de excelencia.

Para finalizar, el consenso del grupo reveló una serie de causas y problemas cuyos efectos tienen un impacto negativo en el cuidado al paciente en los laboratorios de América Latina (Fig. 1). A su vez, se elaboraron las soluciones generales a estos problemas, las cuales beneficiarían y darían satisfacción al profesional garantizando la buena calidad del trabajo del laboratorio clínico (Fig.2). Concluimos también, que estas directrices deberían ser proporcionadas a las universidades y a sus profesores, para que revisaran la currícula del profesional del laboratorio clínico actual, para ser implementadas desde el primer año de entrenamiento, integrando los “sistemas de calidad” a los programas de estudios, de tal forma que puedan conocerse e implementarse, para reflejar adecuadamente el trabajo que se realiza en un laboratorio de análisis clínicos.

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Referencias Bibliográficas

1. Laboratorios clínicos – Requisitos particulars para la calidad y la competencia NMX-15189—IMNC-2008 / ISO 15189 – Medical Laboratories – Particular Requirements for Quality and Competence. 2007.

2. Consejo Mexicano de Certificación de Profesionales de las Ciencias Químico Farmacéuticas.www.colegioqfb.org.mx

3.AM Simundic; L Bilic-Zulle; N Nikolac; V Supak-Smolcic; L Honovic; S Avram; E Beregovaja; M Dobreanu; JT Guimaraes; G L. Kovacs; N Majkic Singh; RI. Sierra Amor; G Sypniewska; and T Zima. The quality of the extra-analytical phase of laboratory practice in some developing European countries and Mexico – a multicentric study. Clinical Chemistry and Laboratory Medicine - 49(2): 215–228.

4. Proyecto de Tésis Doctoral “Mejoría en el Desempeño de los Laboratorios de Análisis Clínicos en el Uruguay” BC Ana María Piana. 2010.

5. Comunicación personal del Dr. Gustavo Maccallini, Laboratorio Hidalgo, Buenos Aires, Argentina.

Una de las preguntas más importantes que como profesionales de laboratorio clínico nos debemos hacer es ¿qué tan importante fue la educación que tuvimos?, como la base de la calidad de los laboratorios clínicos en la actualidad. Indispensable y necesario fue el contar con el entrenamiento adecuado para mejorar el desempeño y la calidad del trabajo diario en el laboratorio. Sabemos que los laboratorios son esenciales para el diagnóstico, el tratamiento, y la prevención de las enfermedades, por lo tanto, no solo será importante sino obligatorio tener una buena capacitación. Es por eso que, en el ambiente laboral donde otros aspectos específicos son esenciales, y que forman parte importante de las tres fases: pre-examen, examen y postexamen, tales como son la toma de la muestra, el etiquetado del material, el transporte de los tubos, el registro de los pacientes, el proceso analítico y los informes de los resultados, por mencionar algunos, sea preciso tener un adecuado entrenamiento y capacitación.

La ISO 15189 define al laboratorio clínico en base al tipo de servicio que otorga: “para el examen biológico, microbiológico, inmunológico, químico, inmunohematológico, hematológico, biofísico, citológico, patológico u otros materiales derivados del cuerpo humano, con el propósito de proporcionar información para el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de la enfermedad, o la evaluación de la salud de los seres humanos, los cuales pueden proporcionar un servicio de consultoría cubriendo todos los aspectos de un laboratorio de investigación en el laboratorio incluyendo la interpretación de resultados y el consejo para investigaciones apropiadas posteriores” (1).

En esencia, un laboratorio clínico es útil para descubrir las fases sub-clínicas de la enfermedad, y muy importantemente, nos ayuda a verificar un diagnóstico sospechoso, o para obtener información sobre una enfermedad; y también para darle seguimiento a un tratamiento, o para conocer la respuesta terapéutica a un fármaco.

Pero, como el campo del laboratorio es muy amplio, y requiere de un proceso de calidad y de profesionales con una buena educación universitaria, debemos preguntarnos, ¿cuáles son los requerimientos mínimos de educación para un profesional de la salud que trabaja en un laboratorio clínico? Para poder contestar esta pregunta, el grupo conformado por profesionales de los países de la región de América Latina presentes en la reunión de expertos realizada en Cancun, Qro. México en junio 3 y 4 de 2010, discutieron las cualificaciones del profesional de laboratorio para llenar los requisitos necesarios para trabajar bajo las más estrictas normas de calidad.

Para ello, comenzamos definiendo esas cualificaciones, llegándose a la conclusión, de que un profesional de laboratorio debe ser inquisitivo, flexible y adaptable al medio ambiente laboral, al mismo tiempo debe ser dinámico y decidido para realizar su trabajo acorde a un tiempo de respuesta asignado por el laboratorio para la entrega de los resultados.

Debe también, tener la habilidad de comunicarse con sus pares, de administrar al personal bajo procedimientos éticos definidos por su organización, dentro de la formalidad y la habilidad para conducir su trabajo acorde con las expectativas deseadas. Estas características deben formar parte también de la currícula universitaria para poder cubrir el perfil del profesional de la salud dedicado a los análisis clínicos.

Como consecuencia lógica ¿quién deberá dirigir al laboratorio clínico? Un laboratorio clínico debe ser dirigido por un especialista en análisis clínicos quien además de responder a las necesidades de su organización, asuma la responsabilidad de desarrollar programas de educación continua para el personal a su cargo, y para sí mismo(a). Seleccionar y evaluar a sus colaboradores, así como a los laboratorios a donde envíe muestras a procesar, como son los laboratorios de sub-contratación. De igual manera, seleccionar a los consultores médicos, químicos y administrativos que brinden apoyo al laboratorio clínico que dirige; seleccionar a los proveedores de los programas de ensayos de aptitud a los cuales el laboratorio esté registrado, implementando y poniendo en marcha programas de seguridad para los trabajadores y para el eco-entorno del laboratorio en donde se trabaja.

Entonces nos surgió la siguiente pregunta, ¿necesitaremos contar con profesionales certificados?

Los beneficios de contar con profesionales cualificados a través de la certificación será el obtener el reconocimiento de sus pares y el aumentar la credibilidad entre los empleadores, colegas, y usuarios de los servicios. La certificación es un factor importante para identificar profesionales competitivos, con un mejor conocimiento técnico y por consiguiente, la organización que

lo emplee recibirá como compensación el reconocimiento público, lo cual permitirá que los profesionales certificados sean acreedores de una mejor remuneración salarial. Los empleadores y las organizaciones siempre buscan contar con profesionales con buenas cualificaciones, ya sea a través de su trayectoria o de un examen de conocimientos emitido por un Consejo de Certificación (2) que potencialmente puedan ser líderes de grupos de trabajo, y cuya actividad incremente la credibilidad del servicio otorgado, y por lo tanto, de fe de la competitividad ante los usuarios de los servicios y ante la comunidad médica y gubernamental. La certificación también da elementos certeros para distinguir entre los profesionales con antecedentes laborales, y aquéllos de nuevo ingreso, mejorando la productividad y de manera considerable un ahorro en el gasto generado por los servicios que otorga un laboratorio clínico.

Finalmente, un asunto aun más detalladamente discutido por el grupo, fue en relación a las necesidades regionales para desarrollar recursos humanos para el laboratorio clínico que incluyera el entrenamiento adecuado y los correspondientes estudios de posgrado en el área de laboratorio clínico, así como de investigación aplicada, con publicaciones de los hallazgos encontrados, tanto a nivel nacional como internacional y que sentaran las bases del reconocimiento mundial. Por otro lado, el aplicar regulaciones y normas nacionales e internacionales, así como desarrollar programas para promover la importación y exportación del conocimiento, de intercambio tecnológico, y la mejora en la comunicación verbal, y en la implementación de los sistemas de informática, nos ayudaran a desarrollar programas locales y nacionales que a su vez sirvan para el entrenamiento de los profesionales de América Latina, lo que beneficiará al sector salud de nuestra región. Sin embargo, aún nos quedaba una pregunta más por resolver ¿cuál sería el mejor camino para educar a los profesionales del laboratorio clínico? Creemos que durante el periodo de orientación en el laboratorio, los profesionales recién contratados requieren de entrenamiento interno y externo; y antes de responsabilizarse formalmente, pasar por un entrenamiento de uno a tres meses. Este entrenamiento debe ser continuo y en base a un programa de actividades establecido por el supervisor o director de laboratorio.

Este mecanismo servirá para verificar que las responsabilidades asignadas fueron puestas en marcha por el nuevo personal, y definirá si requiere de un entrenamiento más detallado.

Otra vía, sería el proporcionar educación continua una vez al año de manera interactiva, con teoría y práctica, así como participando en

foros científicos, y realizando visitas a los laboratorios locales o nacionales que cuenten con una infraestructura de mayor complejidad.

Reforzar el intercambio de programas de entrenamiento en el extranjero dentro de la región, facilitará el que las organizaciones establezcan nuevos indicadores de calidad en los laboratorios clínicos de América Latina.

Recientemente, un estudio multidisciplinario con base en Croacia y donde participaron varios países europeos y uno de América Latina fue utilizado para evaluar el desempeño de la fase extra-analítica o pre-examen. A través de un cuestionario bien establecido sobre indicadores de calidad, se llegó a la conclusión de la urgente necesidad que tenemos en mejorar la atención que proporcionamos al paciente mediante un sistema de seguimiento efectivo, el cual permita prevenir y reportar los errores, así como implementar las estrategias necesarias en la evaluación del manejo de los riesgos (3).

Otro trabajo que se inició en Uruguay, estudia a los factores que afectan la calidad de las prestaciones de un laboratorio clínico (LAC), y que están en relación con el nivel de educación tanto de los Directores Técnicos como de los

restantes profesionales y técnicos. Los programas de educación continua para todo el personal, y los programas de entrenamiento para el personal de nueva contratación.

En este trabajo se pretenden también evaluar otros factores, como son por ejemplo, la calidad de los materiales usados en el laboratorio, el equipo empleado, y muy importantemente, la manera como se establece el sistema de calidad en el laboratorio. Aunque ambicioso, este análisis proveerá información respecto a las causas de los problemas más relevantes, la cual servirá para ayudar a promover la mejora de la calidad de los estándares y bajos los cuales nos regimos, que se fundamentan en la educación como la base de la calidad en los laboratorios clínicos (4). Indudablemente, la certificación de los profesionales de laboratorio clínico será una parte fundamental de las cualificaciones del profesional y un factor importante para evidenciar la actualización del conocimiento durante los años de desempeño profesional.

Sabemos que la ISO 15189, establece otros requisitos para los laboratorios clínicos, donde la competitividad forma parte importante del entrenamiento de un profesional del laboratorio clínico. Las competencias humanas son importantes para concebir profesionales líderes y que participen y colaboren en grupos de trabajo, tengan una buena habilidad para comunicarse, y desarrollen tareas administrativas, participando de manera innovadora en la mejora continua de un laboratorio clínico.

Por supuesto, también debemos considerar los programas ya establecidos, y que han probado ser satisfactorios en el entrenamiento y preparación de los profesionales, por ej., en Argentina, el plan de entrenamiento implementado en un laboratorio en particular se realizó porque habían detectado una deficiencia importante en conocimientos de calidad en general en el laboratorio en profesionales que ingresaban al mismo, así como en profesionales de instituciones hospitalarias del ámbito público del sector de guardias de los laboratorios (5). Esto mismo debería hacerse con las nuevas tecnologías, y la mejora de la seguridad laboral y ambiental, sin dejar de considerar otros aspectos como son la veracidad de las mediciones, y la visibilidad del profesional del laboratorio clínico y de la organización ante los usuarios de los servicios que otorgan. Es por eso que el entrenamiento y los estudios de posgrado, son premisas importantes para obtener reconocimiento y para permitir la continuidad del sistema por un largo periodo de tiempo y en condiciones de calidad de excelencia.

Para finalizar, el consenso del grupo reveló una serie de causas y problemas cuyos efectos tienen un impacto negativo en el cuidado al paciente en los laboratorios de América Latina (Fig. 1). A su vez, se elaboraron las soluciones generales a estos problemas, las cuales beneficiarían y darían satisfacción al profesional garantizando la buena calidad del trabajo del laboratorio clínico (Fig.2). Concluimos también, que estas directrices deberían ser proporcionadas a las universidades y a sus profesores, para que revisaran la currícula del profesional del laboratorio clínico actual, para ser implementadas desde el primer año de entrenamiento, integrando los “sistemas de calidad” a los programas de estudios, de tal forma que puedan conocerse e implementarse, para reflejar adecuadamente el trabajo que se realiza en un laboratorio de análisis clínicos.

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